Primer Artículo del blog

Amar cuando tu cerebro funciona diferente: relaciones y neurodivergencia ¿Y si el problema no es que no os queráis, sino que estáis intentando quereros desde mapas diferentes? Hay parejas que se quieren profundamente y, aun así, se sienten atrapadas en discusiones que se repiten una y otra vez. Una persona necesita hablar inmediatamente después de un conflicto. La otra necesita tiempo para ordenar lo que siente. Una interpreta el silencio como rechazo. La otra lo utiliza para regularse. Una necesita más demostraciones de afecto y seguridad. La otra siente que haga lo que haga nunca es suficiente. Y entonces aparecen preguntas dolorosas: «¿Por qué no me entiende?»«¿Por qué todo se convierte en un problema?»«¿Por qué tengo que explicarle constantemente lo que necesito?»«¿Será que ya no nos queremos como antes?» Cuando en una relación existe neurodivergencia —por ejemplo, TDAH, autismo u otras formas de funcionamiento neurológico diferente— estas dificultades pueden adquirir una dimensión particular. Pero hay algo importante que quiero decir desde el principio: La neurodivergencia no condena una relación al fracaso. Y tampoco significa que todo lo que ocurre en la pareja deba explicarse por ella. Lo que sí puede hacer es cambiar la manera en la que cada persona percibe, procesa y expresa determinadas experiencias. No siempre estamos hablando el mismo idioma emocional En una relación, muchas veces damos por hecho que el otro debería interpretar nuestras señales de la misma manera que nosotros. Pero no necesariamente es así. Para una persona, recibir un mensaje durante el día puede significar: «Estoy pensando en ti». Para otra, puede sentirse como una interrupción constante que le dificulta concentrarse. Para una persona, querer resolver una discusión antes de irse a dormir puede ser una forma de recuperar seguridad. Para otra, continuar hablando cuando está saturada puede hacer que cada minuto adicional aumente su desregulación. Ninguna de las dos experiencias tiene por qué ser falsa. Son dos experiencias diferentes de una misma situación. Y cuando no entendemos esa diferencia, es muy fácil convertir una necesidad en una acusación: «No te importo.» «Eres demasiado exigente.» «Nunca me escuchas.» «Siempre estás dramatizando.» «Contigo no se puede hablar.» Con el tiempo, la pareja deja de intentar comprenderse y empieza a defenderse. Comprender no significa justificarlo todo Hablar de neurodivergencia en las relaciones no debería convertirse en una colección de excusas. Tener TDAH, ser autista o tener cualquier otra forma de neurodivergencia puede ayudar a comprender determinados patrones, pero comprender el origen de una conducta no elimina la responsabilidad sobre su impacto. Si olvido repetidamente algo importante para mi pareja, puedo necesitar estrategias diferentes para organizarme. Pero eso no significa que el impacto de mis olvidos deje de existir. Si necesito retirarme durante un conflicto para regularme, puedo aprender a comunicarlo de una manera que no deje a la otra persona en incertidumbre. Si necesito mucha claridad porque me cuesta interpretar determinadas señales, puedo pedirla sin convertir a mi pareja en responsable de adivinar constantemente lo que necesito. La pregunta no es: «¿Quién tiene la culpa?» La pregunta puede ser: «¿Qué está pasando entre nosotros y qué necesitamos cambiar para que ambos podamos estar mejor?» La relación no necesita más culpables. Necesita mejores traducciones. Uno de los trabajos más importantes en una relación es aprender a traducir. Traducir: «Necesito estar solo un rato» por: «No te estoy rechazando. Estoy intentando regularme y después quiero retomar esta conversación.» Traducir: «Necesito que me lo demuestres» por: «Ahora mismo necesito sentir conexión y seguridad contigo.» Traducir: «Siempre haces lo mismo» por: «Hay un patrón que me está haciendo daño y necesito que encontremos otra manera de gestionarlo.» Cuando conseguimos pasar del ataque a la necesidad, cambia la conversación. Y muchas veces ese cambio no requiere amar más. Requiere entender mejor cómo funciona cada uno y construir acuerdos que tengan en cuenta a ambos. Este será un espacio para hablar de relaciones sin simplificarlas En este blog quiero explorar precisamente ese territorio. Hablaremos de comunicación, conflictos, necesidades afectivas, límites, intimidad, diferencias en la forma de procesar las emociones, TDAH, autismo, sensibilidad, regulación y también de